¿QUIÉN ES JULIO SOLER?
En la primera parte de 2024, Lanús y Vélez jugaron la final del torneo de Reserva. Ambos equipos reconocen al otro como el rival a vencer en divisiones inferiores. Desde 1998 hasta la actualidad, gracias al último campeonato logrado en 2022, el Granate es la institución que más títulos ha logrado en reserva, con cuatro conquistas. ¿Qué disparó a que el club del sur de Buenos Aires sea el más ganador de los últimos años? Que los chicos eligen, a temprana edad, ir a probarse al club. ¿Por qué? Porque saben que el primer equipo se nutre continuamente con juveniles de la cantera. Según un estudio del Centro Internacional de Estudios Deportivos, el Club Atlético Lanús está ubicado entre las 33 instituciones que más jugadores entrenados en el club aportan a las 48 ligas más importantes del mundo, después de Boca, River, Vélez, Rosario Central, Newell’s y San Lorenzo. Pero esa competitividad conquistada por sus jugadores empieza mucho antes. En 1950 comenzaron las competencias de juveniles, de novena a reserva. Desde entonces hasta el presente, el Granate se encuentra séptimo en la tabla general de máximos ganadores sumando todas las categorías, con 27 títulos, y ganando en todas. En 2019 se coronó en Sexta, Séptima, Octava y Novena. En esta última se encontraba Julio Soler.
El joven lateral izquierdo llegó en edad de pre-Novena. En un partido entre Argentinos Juniors y el Grana, Ezequiel Carboni, ex jugador del club, le dijo a Rodrigo Acosta, hermano de Lautaro y entrenador de la reserva, que mirara al tres de los de La Paternal. Al finalizar el encuentro, ambos se acercaron al chico y le dijeron: “Valentín quiere que juegues con él”. Si el jugador dejaba Argentinos, debía estar sin jugar dos años. El arreglo entre las instituciones fue que los Bichitos se quedaran con el 40% de la ficha. Poco tiempo después, Julio y Valentín, hijo de Ezequiel Carboni, serían campeones en Novena. Tres años más tarde, pasaría de la categoría menor a la mayor, y saldría nuevamente campeón, pero esta vez en Reserva, en mayo de 2022. Ese mismo mes, Jorge Almirón lo convocó al plantel principal, y debutó en primera frente a Independiente de Avellaneda.
En el año del debut jugó poco. Catorce minutos con el Rojo, ocho contra Unión de Santa Fe y los mismos minutos frente a San Lorenzo de Almagro. En el medio, con 17 años, disputó la Copa Intendencia de Maldonado en Uruguay, con la Sub 20. En 2023 estuvo en doce encuentros, donde en ocho fue titular. A comienzos de 2024, su padre le dijo: “Este es tu año”. En las tres primeras fechas jugó solo un minuto. No fue titular hasta la cuarta, frente a Platense, donde jugó los noventa. De ahí en más, siempre titular hasta la lesión, en mayo, que lo alejó de las canchas durante tres encuentros. Luego de su recuperación, fue convocado a los Juegos Olímpicos de París con la Sub 23, teniendo 19 años. A su vuelta, ni bien se bajó del avión, viajó a Ecuador para jugar contra Liga de Quito para disputar los octavos de final de la Copa Sudamericana. Después de eso, retomó la titularidad, para salir solo para descansar contra Atlético Tucumán de visitante, en un partido por el campeonato entre el ida y vuelta por Sudamericana frente a Cruzeiro en semifinales. En el primer partido fue quien más recuperaciones tuvo. En el segundo, repitió esa estadística y fue también quien más faltas recibió. Unos días más tarde, luego de la eliminación contra Boca, fue nuevamente quien más faltas recibió y, además, el jugador con más duelos ganados. Las primeras estadísticas de recuperaciones hablan de su marca férrea. Las últimas, tanto las faltas que le cometieron como los duelos ganados, describen su alcance ofensivo.
Pero en ocasiones los datos hay que llevarlos al campo, a ejemplos. Por la fecha cinco del último torneo 2024, Lanús se enfrentó a Racing de Avellaneda, y a los 34 minutos, Julio Soler superó en velocidad, de una forma pocas vistas, a Bruno Zuculini, y seis minutos más tarde lo volvió a repetir. Dos cuestiones a tener en cuenta. El jugador de la Academia se destaca por su capacidad física. El otro asterisco es que faltaban minutos para el final del partido y un juvenil de 19 años se mostraba como si recién arrancara. Por la fecha 14, frente a Unión, a los 32 del primer tiempo, Adrián Balboa, delantero uruguayo del equipo de Santa Fe, se iba solo al gol. Soler se encontraba a cinco metros, una línea de césped de diferencia. La carrera comenzó en mitad de cancha, y al ingresar al área, la pelota ya era del defensor. Julio es uno de los jugadores más rápidos del fútbol argentino. Su velocidad, sumada a que maneja de gran forma la derecha, lo hace un jugador indescifrable. En el último torneo, Soler fue el defensor con más duelos ganados. La palabra “duelo” parece que describe a una acción defensiva, pero en este caso el dato habla de una disputa de balón donde la métrica arroja un ganador, y esta puede ser por una gambeta o regate.
¿Pero entonces por qué Soler es lateral y no extremo? Por lo antes mencionado, su capacidad en la marca, lo que lo hace uno de los mejores laterales jóvenes del mundo. El Observatorio CIES lo nombra como segundo en la lista de los diez mejores laterales zurdos Sub 21 de las 48 ligas más importantes. Por todo esto, y más, el Bournemouth de Inglaterra pagó 15 millones de dólares por un lateral izquierdo de 19 años a un equipo argentino. Ya no importa el puesto, menos la edad, tampoco que el club que lo vende maneja cifras menores. El equipo inglés sabe que si no lo hace, otro club de la Premier League lo iba a comprar. Es por eso que esta semana lo presentó. Julio se sacó la foto con la bandera argentina, aunque nació en Paraguay, de donde es su madre, Jorgelina, que conoció a su padre, José, cuando jugaba en la segunda categoría del fútbol paraguayo, en Sol de América. Julio Soler nunca dudó, y cuando le preguntaron por qué elegía jugar para Argentina, el chico que en unos días vuelve para jugar el Sudamericano Sub 20, dijo: “Por lo competitivo, acá te enseñan a ganar”.
