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¿QUIÉN ES EL MEJOR DE BOCA?

Dos hermanos viajan en auto de Córdoba a Buenos Aires. Fueron a ver a River, su equipo, en la derrota frente a Boca por la Copa de la Liga Profesional, donde quedó eliminado. Deciden tácitamente no hablar del partido. Preparan el mate y vuelven escuchando música. Nada de radio. Hasta que ella le pregunta a él, que conduce, cuál había sido el mejor jugador de Boca en el partido. El chico, obnubilado por el fanatismo que no deja apreciar al rival, busca en su memoria y responde que seguramente sea el cinco, el mediocampista central, Ezequiel “Equi” Fernández. Argumenta que es muy difícil darse cuenta, poder percibir, cuando un jugador que juega en este puesto lo hace bien. “Es una posición tan compleja para jugar que pasa lo mismo cuando tienes que advertir quién la desarrolla de manera correcta”. Le explica, con un ejemplo, que es como si una canica dentro de una caja de fósforos tuviera que mantener su compostura. Sus compañeros tienen diversas referencias, entre otras, el mismo cinco. Este tiene que moverse al ritmo del equipo, pero, a su vez, decide qué música se va a tocar.

Embanderado en su respuesta, el hincha del Millonario suma a su razonamiento a los scouters. Le cuenta a su hermana que estos hablan de Ezequiel Fernández hace tiempo. Dice que lo vienen siguiendo. Que lo vienen estudiando, y estos no fallan. Que usan datos, métricas. Que estas mismas explican lo que muchas veces los ojos no ven. Su hermana se duerme, y él se queda pensando. La música de fondo, la ruta, la madrugada y sus manos apoyadas en el volante. Piensa en eso, en el volante, en el apoyo, en ese día donde había visto, después de mucho tiempo, a Boca en el Monumental, tomando las riendas, sin esperar a que el rival decida qué hacer, siendo protagonista. En que repetidas veces el Xeneize salió jugando desde el fondo, y que Equi había sido primordial para que esta tarea se cumpla. Ese día, como espectador, no lo quiso ver, pero ahí estaba, en su memoria.

En ese primer tiempo, Ezequiel fue quien más toques hizo en Boca, el que más pelotas recuperó, el de más intervenciones, primero en eficacia de pases, el que más pases completados tuvo y el primero en pases largos completos. Luego no estuvo en ninguno de los tres siguientes partidos. Un desgarro lo alejó de las canchas en los encuentros de Boca frente a Belgrano, Unión y Racing. Volvió contra San Lorenzo. Tuvo una primera mitad sobresaliente. Fue líder en toques, recuperaciones, pases completos y pases en campo rival. Boca perdió durante 33 minutos hasta que Edinson Cavani lo empató faltando tres minutos para el descanso. Durante ese plazo, Equi fue el responsable de la levantada. El volante no estuvo en Bolivia por Sudamericana frente a Nacional Potosí, para poder estar contra Newell’s. En Rosario, en uno de los mejores partidos de Boca en la temporada, Ezequiel Ignacio Fernández lideró la tabla de toques, quites, duelos ganados, eficacia en pases, pases en campo rival, gambetas completadas y pases completos. Antes de comenzar el partido, las estadísticas lo daban como el mediocampista con mayor eficacia, con 90 por ciento, en pases hacia delante de la Copa de la Liga Profesional.

En el encuentro por cuartos de final entre River y Boca, el ex Tigre falló un solo pase de los 37 que intentó. Además, fue el jugador con más duelos ganados y el que más faltas recibió. Pero esto, el conductor del auto, hincha del clásico, no lo pudo ver, atraído por su equipo y por la vorágine del partido. Días más tarde, en la semifinal entre Boca y Estudiantes de La Plata, sin estadísticas de por medio, pudo ver de qué estaba hecho Equi Fernández. Su utilización de ambas piernas, permitiéndole no tener impedimentos para perfilarse y engañar a los contrarios. Su gambeta, como si fuera un delantero. Como aguanta la pelota, como un conductor de los noventa. La forma en que recupera la pelota metiendo sus piernas en plena conducción rival, para luego darle el toque con el tren delantero para ganar la posición. Es tan completo que podría jugar en cualquier posición del mediocampo, y solo los jugadores de este calibre pueden ser sometidos al examen que genera la pregunta: ¿de qué juega? Pero esa es otra historia, ahora el chico hincha de River le podía responder a la hermana quién es el mejor jugador de Boca, pero también que ese mismo futbolista, en un tiempo, será el mejor en el equipo que le toque.

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