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¿QUÉ PASA SI FALTA SOSA?

Pensemos al fútbol como ocupación de espacios. Un equipo que juega con tres defensores centrales tendrá superioridad numérica ante el rival que lo hace con dos. Lo mismo en el mediocampo: un volante centro con dos internos tendrá más circulación de la pelota que dos de ellos formando un doble cinco. Al igual que en tres cuartos de cancha. No es lo mismo dos delanteros o tres, con o sin el apoyo de los llegadores. Cuantos más sean, más variantes habrá. Muchas veces es una cuestión de elección: dos o tres. Las decisiones a tomar se dan en el centro. Dupla o trío de defensores centrales. Dos o tres mediocampistas en el centro. Y lo mismo con los trequartistas. ¿Pero qué pasa si un equipo decidiera que un solo jugador hiciera todo eso? ¿Qué pasaría si un futbolista ocupase en distintos momentos del partido diferentes posiciones según el contexto? Esto lo hacen los laterales, que son defensores cuando su equipo no tiene la pelota y atacantes cuando tienen que desbordar con ella. Pero esto de lo que hablamos sería en el centro del campo. Un jugador que haga el ida y vuelta. Un carrilero, pero en la columna vertebral. Este futbolista debe tener la capacidad de adaptarse a los diferentes niveles. Es el Santiago Sosa, y ya lo está haciendo.

Sosa debutó en River siendo el cinco del Sub 20. Un volante de quite y pase limpio. Es por eso que Marcelo Gallardo también lo utilizó como defensor y como interior por delante del mediocampista centro. Ya en Racing realizó esta tarea de adecuarse según el momento a diversas posiciones. Defiende como defensor, adelanta a su equipo como cinco y llega como apoyo al área rival. ¿Por qué? Porque es bueno en el mano a mano, se la da siempre a un compañero y llega a rematar. Santiago es el jugador que más duelos ganó en la Liga Profesional, y es el quinto con más pases buenos dados. En cuanto a esta última estadística, hay que aclarar que no es lo mismo un pase de un defensor a otro, sin intervención del rival, que uno en tres cuartos donde sí está esa presión. A favor de Sosa es que, a medida que él avanza, la complejidad aumenta, pero su promedio se mantiene. El encuentro frente a Platense es clave para entender de qué se trata esto. En el segundo tiempo, Santiago Sosa tomó la pelota entre los defensores, como líbero, la soltó y avanzó por el carril central hasta el área rival. Desde afuera de la misma ejecutó un tiro que terminó en gol.

Quizás hay futbolistas más preponderantes desde lo individual que Sosa. De hecho, Juan Fernando Quintero es un jugador de época. En unos años, muchos van a hablar de lo que jugaba. Incluso Adrián Martínez es otro. Un goleador infalible, de raza, de partidos importantes. También Martirena, o muchos como el uruguayo, que quizás en algún momento pasen por sus selecciones. Pero lo de Santiago tiene que ver más desde lo individual a lo grupal. En cuanto puede afectar su ausencia. Una cuestión de engranajes. Sus compañeros saben que si él está, todo está bien. Los defensores saben que él juega entre ellos, y que eso le da libertad a los laterales, y cuando se adelanta, se liberan los internos, tanto Juan Nardoni como Agustín Almendra. Un mecanismo que está automatizado. De esta forma, llegan todos al campo rival. Es por eso que Racing cuenta con un plantel rico en cuanto a que casi todos marcaron al menos un tanto. Desde el inicio del segundo semestre, se jugaron hasta el momento, entre copa y campeonato, 24 encuentros. En ellos se convirtieron 31 goles y los hicieron 13 jugadores diferentes. Un promedio que da casi tres goles por encuentro. Esta doble estadística habla bien de los goleadores y de los que no están tan acostumbrados.

La presencia de Sosa le da fluidez al equipo, la ausencia genera una traba. Santiago faltó en cinco partidos; en dos de ellos, la Academia perdió. Algo se rompió. Nadie se metía entre los centrales cuando jugaban dos defensores, y cuando jugaban tres, nadie salía. Los movimientos generan espacios, y estos creatividad y libertades. Pero ahora, Racing lleva cinco partidos seguidos ganando. Pasó del sueño de la Sudamericana a la realidad de una final. De haber cerrado las chances de la Liga Profesional frente a Vélez de visitante, a encontrarse peleando el campeonato en el final. Esto coloca al club de Avellaneda como uno de los mejores del año, y dentro de esto no podemos descartar que Santiago Sosa fue el más regular. Muchas veces la regularidad se señala como algo conformista, y no tiene que ver con eso. Sosa jugó casi todos los partidos, la mayoría de los minutos, lo pasaron poco, erró al mínimo y mejoró a sus compañeros. Este sábado, Racing juega la final de la Copa Sudamericana frente a Cruzeiro en Paraguay, y Santiago Sosa no puede faltar. Este es un mérito del entrenador, Gustavo Costas, que antes del encuentro es señalado como solo un hincha. Después, si Racing gana, se buscarán las razones para decir si está apto o no, y si pierde, las mismas serán usadas en su contra.

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