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EL AUTÉNTICO NUEVE

Martín Palermo no necesita presentación. Se pueden buscar definiciones sobre el jugador, pero la mejor es la de Carlos Bianchi: “El optimista del gol”. Solo el delantero pensaba que podía pasar, y pasaba. Formas y contexto. Jugando para Estudiantes de La Plata, su club de origen, le metió dos goles a Boca en la Bombonera, y otros dos a River en el Monumental. El primero lo compró, el otro lo sufrió. Gol lesionado, otro volviendo de la lesión. El primero y el segundo en el dos a uno en la final de la Intercontinental frente al Real Madrid. 20 tantos en las 19 fechas del Apertura 98. Gol con las dos piernas. Goles. 91 en 124 jornadas que acumuló en la primera etapa en la institución porteña. De ahí, a Europa. El Villarreal lo compró. La idea era que jugara un tiempo en el Submarino Amarillo, equipo de Fernando Roig, y luego pasara al Valencia, institución comandada por su hermano Francisco. A Martín no le fue como se esperaba: 20 goles en 81 encuentros. Uno de ellos al Betis, el veinte de octubre de 2001. Dos días más tarde, en Valencia, capital de la Comunidad Valenciana, donde también pertenece Villarreal, nacía Mateo Pellegrino, hijo de Mauricio, jugador por entonces del equipo Che.

En el Valencia debutó, el ex defensor, como director técnico en 2012. Un año más tarde, volvió a Argentina para dirigir a Estudiantes. En 2016 le consiguió una prueba en Vélez a su hijo. Luego de tres meses de muestras, Mateo fichó por el club velezano. En 2020, Mauricio fue contratado por la institución para hacerse cargo del primer equipo. En el mismo plantel se encontraba Mateo, quien debutó bajo las órdenes de su padre. La mala relación del ex central del Liverpool con la dirigencia del club de Liniers hizo que no solo el entrenador dejara la institución, sino que también su hijo bajara a reserva para más tarde ser cedido a préstamo a Estudiantes de La Plata. Sin goles en el Pincha, volvió al club dueño de su pase y luego, bajo pedido de Martín Palermo, se fue a préstamo a Platense. El ex goleador de Boca, por entonces técnico del Calamar, lo había solicitado para su Aldosivi, pero no hubo acuerdo. Con Palermo como técnico, Platense llegó a la final de la Copa de la Liga 2023. Pese a jugar bastante, Mateo no pudo convertir en 13 de las 17 posibles presentaciones. El Titán se fue de Saavedra, y en su reemplazo tomó el mando Sebastián Grazzini. Con el nuevo entrenador, Pellegrino jugó seis de los siete partidos, aunque en ninguno completó los 90 minutos, y solo en uno fue titular. En el séptimo encuentro de Grazzini, el último como técnico del club, el delantero pudo marcar contra Argentinos Juniors.

La dupla técnica que componen Sergio Gómez y Favio Orsi se hicieron cargo del plantel principal. El nueve jugó 18 minutos en el primer partido. En el segundo entró a los 46, y a los 55 convirtió. Desde entonces, estando a disposición, siempre fue titular. Con 15 tantos, hoy, cerrando el 2024, es el Sub-23 con más goles en la Primera División del fútbol argentino. Pero en la segunda parte del año, en lo que respecta al torneo ganado por Vélez Sarsfield, Mateo es el máximo goleador detrás de Franco Jara, de Belgrano, de Braian Romero, campeón, de Miguel Borja, delantero de River, y los mismos que Milton Giménez, de Boca. Lo que asombra es que de los 20 goles de Platense en la liga, la mitad fueron del delantero. Esto le da el mejor promedio del torneo. El más cercano es Jara, que metió 13 de los 33 de su equipo. Diez goles trascendentales fueron los de Mateo. Frente a Estudiantes demostró, también, que su estilo es variado. Puede definir con derecha a la parte superior del arco luego de una corrida, como en el primer encuentro. O con la zurda, colocándola abajo después de girarle a un defensor, como en el segundo partido. Pero no es solo goles. Pellegrino fue el jugador con más duelos ganados en el aire, por encima de Rodrigo Castillo, de Gimnasia de La Plata. Y también el que más duelos ganó en el césped tiene, más que Santiago Sosa de Racing. Por ende, quien más duelos ganó en el torneo.

Parece que Martín Palermo, el técnico con el que no pudo hacer goles, fue uno de los que más lo preparó. “Me enseñó -cuenta el chico- un montón de cosas, sobre todo desde lo mental. A estar atento, confiar en que la siguiente jugada puede ser gol, no quedarme con el error, ir a buscar todos los rebotes. Son detalles que para los delanteros significan mucho”. En la última fecha se pudo ver un ejemplo exacto de cómo está preparado Mateo. Frente a Gimnasia convirtió el gol más rápido en la historia de Platense, y el cuarto del fútbol argentino. “Vicen me dijo ‘voy a salir para adelante’ y estuvimos atentos, y el arquero me dio rebote”, fue el relato luego del partido. El gol fue a los nueve segundos, tras la jugada de Vicente Taborda. Es que Mateo Pellegrino se prepara lo mejor posible desde la cabeza. Hace meditación para visualizar acciones futuras que pueden pasar en la cancha, y, según él, pasan. Cuando no juega al fútbol, estudia. Hasta finales de 2023 estudiaba la carrera de Gestión Deportiva, “para tratar de salir de la vorágine”. También toca la batería. Los que lo conocen dicen que muchos días antes de un partido sigue una dieta estricta. En tiempos de “falso nueve”, Mateo trabaja para ser uno de los mejores delanteros del país, y tuvo un gran maestro. Esta semana le preguntaron a Martín Palermo si ya no quedaban delanteros centro en el país, los nueve de antes. El ex goleador, entendiendo que es una realidad, sumado a la modestia que lo caracteriza en las entrevistas, no quería desdecir al periodista. Pero no aguantó, y pudiendo nombrar a Gabriel Ávalos, delantero que quiere sumar a su Olimpia de Paraguay, Martín Palermo dijo que el nueve que más le gusta del fútbol argentino es Mateo Pellegrino.

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