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CINCO A CERO

Por la jornada 3 de la Copa de la Liga Profesional, Vélez Sarsfield fue derrotado 5 a 0 por River Plate en el Monumental de Núñez. Los jugadores se fueron con la sensación de que pudo haber sido peor, ya que el primer tiempo terminó con cuatro goles de diferencia. El entrenador Gustavo Quinteros explicó en la conferencia de prensa que hablaron con los jugadores en el entretiempo para no sufrir en los 45 minutos restantes. Último en los promedios y con un punto sobre 9, fue la descripción que hizo un periodista para cerrar la conferencia de prensa con la pregunta al técnico de si se ponía algún tipo de plazo. Quinteros, con tres partidos en la institución, fue claro: “Más allá de que se comenzó mal, lo más importante es terminar bien”. Y agregó: “Tenemos que trabajar mucho desde lo táctico, pero también para que puedan revertir adversidades y que estén preparados anímicamente”.

Frente a Gimnasia de La Plata, en el siguiente encuentro, ingresó Christian Ordóñez en el mediocampo, en la primera victoria de la copa. En la fecha 5 derrotó a Deportivo Riestra y Francisco Pizzini se metió en el equipo desde el arranque. Luego llegó el 1 a 0 frente a Huracán. En la séptima jornada empató con Tigre y el que se sumó al once fue Agustín Bouzat. Después, otro empate, 0 a 0 con Atlético Tucumán. Cuando le ganó a Rosario Central por la mínima, Joaquín García se metió desde el inicio. Dos fechas más tarde, luego de ganarle a Banfield, Thiago Fernández dijo presente como titular en el 1 a 0 contra Instituto de Córdoba.

Ocho partidos seguidos sin derrotas, con seis victorias, y con un equipo que, a partir de ese momento, iba a salir de memoria. A la base de jugadores que estuvieron con River se le sumaron cinco futbolistas a lo largo de las siguientes fechas. En el arco, Tomás Marchiori, dueño de una de las vallas invictas más importantes de los últimos años del fútbol argentino. Fue jugando para Atlético Tucumán, donde sostuvo el arco en cero 761 minutos. Una línea de cuatro defensores que en muchos partidos comenzó con tres Sub-23, dos convocados a los Juegos Olímpicos y el otro en el primer borrador. Joaquín García en el lateral derecho, Damián Fernández como primer central, y a su lado, dos años más chico que estos dos, Valentín Gómez, un zurdo relojeado por muchos de los scoutings del mundo. Ante la ausencia de los centrales, por la citación de Fernández o la transferencia nula de Gómez, Emanuel Mammana jugó seguido. El que cierra por izquierda la línea de cuatro es Elías Gómez. El lateral, que juega por afuera, termina mucho por adentro. Más allá de cerrarse para jugar con los del medio, finaliza muchas de las jugadas dentro del área. Seis de los siete goles que hizo en Argentinos Juniors los facturó dentro del rectángulo.

Después de los cinco primeros, y antes de los cinco restantes, hay que frenar la pelota y nombrar al cinco. Christian Ordóñez acaba de cumplir 20 años, y cuando parece que hace todo a su ritmo, hace todo. Puede aparecer en un costado de la cancha pero también, más allá de ubicarse en el centro, llegar al área rival. Frente a San Lorenzo, por Copa Argentina, mientras movían la pelota, él, a trote cansino, llegó al punto de penal rival para pararla con la derecha y definir de zurda. Esto habla de lo completo que es el joven mediocampista, que es acompañado en el centro por un lateral. Es que Agustín Bouzat siempre estuvo en las periferias. De las inferiores de Boca Juniors se fue, sin debutar, a Defensa y Justicia. Ahí Ariel Holan lo ubicó como extremo derecho, zurdo a perfil cambiado. Luego, con Sebastián Beccacece, fue extremo por izquierda en una línea de cinco mediocampistas, pero también lateral cuando jugaban cinco defensores, aunque a su vez lo hizo como delantero en algunas ocasiones. Ya en Vélez, Gabriel Heinze lo ponía por derecha, como extremo, aunque algunos partidos, como contra River en 2019, era ubicado como lateral derecho dependiendo el contexto. Gustavo Quinteros lo tuvo en Colo Colo de Chile. Lo utilizó siempre por afuera, aunque a finales de 2023 lo tuvo más como alternativa. “A veces es importante un jugador que pueda cumplir más de una función”, dijo el entrenador en Chile sobre Bouzat. “Debo ser un engranaje para el equipo y aportar donde me toque”, contó el jugador sobre su estadía con Quinteros. Es que el mediocampista se para en el centro para relevar a sus compañeros y cumplir diversas facetas. Su físico es el indicado para esta tarea, y su inteligencia aún más.

En la ofensiva, tres trequartistas y un delantero centro. Tres de ellos con pasos truncos por Independiente: Francisco Pizzini, que juega por derecha; Claudio Aquino, en el centro; y arriba, Braian Romero. Por izquierda, cerrando la formación, Thiago Fernández, una joya más de la cantera de Vélez, una más de Argentina. Tres con más de 31 y veinte. Pero se entienden como si se burlaran de la palabra generaciones. En el último encuentro de visitante, frente a Barracas Central, dieron cátedra. Pizzini asistió y metió uno. Lo mismo hizo Aquino. Romero marcó un tanto. Y Fernández habilitó dos veces y hundió la red una vez. El otro gol lo hizo Michael Santos, quien ingresó desde el banco de suplentes. Fue 5 a 0, pero esta vez al revés. Pasaron 26 partidos y una final. Con el de Independiente Rivadavia son 27: 17 ganados, 6 empatados y 4 perdidos. Donde Marchiori atajó todos los partidos menos uno, por el nacimiento de su hija. Donde García, después de su inserción en el equipo, se perdió solo cuatro por la convocatoria a los Juegos Olímpicos. En la zaga, Mammana y Gómez jugaron 18 y 19 encuentros, respectivamente, y cuando no estuvieron, Fernández estuvo en 12. Elías Gómez se perdió uno, por expulsión. Al igual que Ordóñez, también por tarjeta roja. Bouzat, desde su primera titularidad, nunca se ausentó. Lo mismo pasa con Pizzini, siempre presente. Aquino jugó todos. Thiago Fernández cuenta con 20 titularidades seguidas. Y Romero solo faltó en la final, por su sanción en semifinales.

El Vélez de Quinteros es un equipo que sale de memoria. Pero esto no le quita importancia a los que comienzan en el banco de suplentes. En el primer torneo, seis partidos previos a la final se definieron en los últimos minutos. Contra Gimnasia, el 2 y 3 a 1 llegaron en los minutos 96 y 98, con cinco jugadores ingresados. Con Riestra, los tantos para el 2 a 1 fueron a los 69, con dos cambios, y a los 91, con cinco. Frente a Huracán, el 1 a 0 llegó a los 90+3, con cinco suplentes en cancha. Con Rosario Central, faltando tres minutos, llegó el único gol. Versus Banfield, fue a los 73 el tanto de Braian Romero para ganar. Y con Instituto, a los 36 del segundo tiempo, Elías Gómez puso el 1 a 0 final. Es decir, desde las alternativas se construyó. Los cambios fueron relevantes en el comienzo del ciclo, para que este Vélez sea un equipo que no solo hace verano. Muchas veces, cuando se habla de que un equipo juega bien, se toma referencia de una muestra insuficiente. Lo del conjunto de Liniers es más que eso. Al presente se le suman las siempre preponderantes inferiores, pero esta vez también el mercado de pases realizado. Jóvenes que no están en el radar de Europa ni de los grandes del país, pero que su futuro es prometedor, como también su actualidad: el arquero uruguayo Randall Rodríguez, de 20 años; el defensor Aarón Quirós, citado en varias oportunidades a la Sub 23; Agustín Lagos, lateral de 22 años, ex Atlético Tucumán; a los que se le suman Michael Santos y Jalil Elías, dos de buen rendimiento en su último paso por el fútbol argentino. Más allá del futuro del equipo y del gran presente que está pasando, hay algo en el pasado. Puede ser en el Monumental, después del 5 a 0 con River, donde todo comenzó. Mientras tanto, afuera de la cancha se escuchó decir: “Quilombo es el que tiene el técnico de Vélez”.

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