Skip links

BUENOS TIEMPOS

Felipe Loyola no buscó culpables. El día que se fue de Colo Colo, institución en la que estuvo desde los ocho años, al Club Deportivo Arturo Fernández Vial, de la tercera categoría del fútbol chileno, llamada Segunda División, Pipe se puso a trabajar en su futuro. Al llegar, le dijo a sus compañeros: “Vamos a ascender y yo voy a jugar en la selección de nuestro país”. El equipo, en 2020, se entrenaba en el Club Hípico de Concepción, y en ocasiones no tenían ni agua. En ese mismo año lograron el ascenso a la Primera B, segunda categoría. Ahí se mantuvieron hasta 2022, año en que descendieron y perdieron a Felipe, quien se fue a iniciar el 2023 en Huachipato, club de la Primera División.

El siete de febrero fue convocado para jugar su primer partido, aunque no ingresó. Recién lo hizo en la quinta fecha, donde disputó tan solo un minuto del encuentro frente a Palestino. En quince jornadas, Loyola había jugado solo seis minutos. En la fecha 16, contra Universidad de Chile, entró en el entretiempo para jugar todo el segundo tiempo. Para la 18, el técnico argentino Gustavo Álvarez le pidió que juegue de segundo central por izquierda. Felipe lo hizo los 90 minutos, e incluso metió un gol de cabeza. Después de su primera titularidad, en la siguiente fecha, volvió a repetir. Esta vez de lateral derecho, y contra su ex club, Colo Colo. Como cuatro, ingresando al área por derecha, marcó nuevamente un gol. En la fecha 20, su tercera titularidad consecutiva, lo hizo como lateral izquierdo. Volvió a marcar. Pasadas dos fechas, frente a Palestino, jugó de mediocampista central. Un puesto nuevo, un gol más. Un mes más tarde, tres meses después de su primera titularidad, fue convocado para jugar con la Selección de Chile por las Eliminatorias.

Ese mismo 2023, Julio Vaccari lo pidió para su Defensa y Justicia. Los clubes no se pusieron de acuerdo, pero meses más tarde, a mediados de 2024, se encontraron en Independiente de Avellaneda. El Rojo, lejos de la economía ideal y de sus mejores años, optó por hacer un mercado de pases exhaustivo. La idea era reforzarse con jugadores a la altura de la institución, pero con un valor que no represente una imposibilidad para el club. Uno de ellos fue Felipe Loyola. El chileno llegó, se puso la camiseta y no la soltó más. Desde su primer encuentro, el 12 de agosto de 2024, al último encuentro, el clásico contra Racing, Independiente disputó treinta partidos, 28 por torneo local y dos por Copa Argentina. En todos ellos estuvo presente Felipe. No faltó nunca. Incluso jugó todos los minutos. Pero entre todos esos datos, muchos se preguntarán: “¿Nada más que treinta encuentros?” Es que parece que hace más tiempo que juega en Avellaneda. Es que hace de todo. Juega de lo que le pidan. Releva a sus compañeros. Defiende, recupera, gestiona y llega al área rival.

“La liga de Argentina es competitiva, y eso te hace estar mejor preparado. Me ha hecho crecer salir de mi país, me hizo más fuerte”, contó Pipe en una nota con TNT Sports Chile, después de su primera temporada en la Liga Profesional. La propia percepción que tiene el jugador sobre su crecimiento también la advirtió Arturo Vidal. El ex jugador del Barcelona dijo en su stream que “Loyola es un jugador que ha madurado mucho, que le ha costado, que salió a jugar afuera y se dio cuenta de lo difícil que es llegar. De que no le alcanzaba para jugar al fútbol, cuando salió de Colo Colo”. En los últimos quince días, Felipe, jugó el clásico de Avellaneda contra Racing, además de que clubes europeos observaron su progreso y fue convocado para ser titular en la doble fecha por las Eliminatorias. Felipe Ignacio Loyola Olea, el chico de 24 años, que llegó con menos de cien partidos disputados, 96 para ser exactos, con 60 de ellos en el ascenso chileno, está pasando por un gran momento. Pero la tuvo que pelear. Entendió que no debía culpar a nadie, que se tenía que mover, que debía jugar donde le pidieran, que quieto iba a estar peor. Él sabía que vendrían buenos tiempos. 

Leave a comment