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AQUÍ Y AHORA

Rubén Capria, ex futbolista de Racing Club de Avellaneda, fue también manager de la institución hasta diciembre de 2023. En el puesto no dio muchas entrevistas a los medios. Entiende que una de las principales tareas de esta función es la contratación de futbolistas, y por ende, la exposición puede provocar que se diga un nombre de un jugador y que esto complique su llegada. En julio del año pasado, Magoo, como le decían de chico, apodo que derivó en Mago, reveló en ESPN, luego de una pregunta, que estaban interesados en Benjamín Domínguez, juvenil de Gimnasia de La Plata. “Salió por todos lados, es uno de los chicos que le interesa a Racing”, confesó el hermano de Coco, ya rendido. El extremo nunca llegó y el viernes 9 de agosto se encontraba en el Cilindro, pero jugando para el equipo en el cual debutó. Más presente que nunca, después de haber dejado a su equipo en primera, con tan solo 20 años. Con la misma madurez que encaró las redes sociales para comentar que extendía su contrato en la institución, con una felicidad tan plena que es difícil de encontrar en tiempos de tanta ansiedad. Benja es contemporáneo a lo que estaba pasando. Tan hincha de su club como consciente del futuro que tiene y abierto a eso, pero cuando pase.

A los siete minutos, gambeteó a Marco Di Cesare y la puso junto al palo; de no haber sido por Gabriel Arias, era el uno a cero. Lo que sí pudo hacer seis minutos más tarde, con la cabeza, fue abrir el marcador. Su tarea sin pelota continuó: presionar a Di Cesare cada vez que tomaba el balón. Faltando diez para el final del primer tiempo, tomó la pelota en su zona, bloqueó derecho a la defensa de Racing, y enganchado hacia el centro, buscó el otro palo donde la había sacado Arias; el arquero respondió nuevamente. Comenzando el segundo tiempo, le robó la bocha a Gastón Martirena en salida. Un minuto más tarde interceptó un balón en mitad de cancha y, con la pierna menos hábil, descartó a un rival para seguir camino hasta el arco, donde ahora Facundo Cambeses, arquero ingresado en el entretiempo, taparía de gran forma luego del zurdazo. Ya era una preocupación para todo Racing. Por eso, cuando la tomó en su campo, tres jugadores rivales —Santiago Sosa, Gastón Martirena y Marco Di Cesare— salieron a buscarlo. Los tres pasaron de largo. Sosa hizo un gesto de engaño. Cumplida la hora de partido, se cambió a la derecha. Su equipo se retrasó unos metros, él recibía las pelotas largas. De ahí habilitó a Rodrigo Castillo dos veces. Una picándosela para que luego defina David Salazar. La segunda, en velocidad, sin toque previo al pase, sin mirar, dejándolo solo al nueve frente al arquero. Las últimas del encuentro fueron pelotazos que aguantó hasta encontrar las faltas.

Es decir, hizo de todo. No se privó de su esencia, gambetear. Además, remató, cabeceó, habilitó, presionó y aguantó. Benjamín entiende los momentos y tiene la capacidad para poder resolverlos. Actitud y aptitud. Con menos de 100 partidos, Domínguez ya le convirtió a River, robándole la salida a Paulo Díaz, a Independiente con uno de los mejores goles de los últimos años, desde afuera del área, y a Racing; este último fue consagratorio. “Se dice que los deportistas tenemos un día que estamos en la cresta de la ola total, que se conjuga todo para que eso pase, y ese día me pasó todo”, cuenta en Clank, programa de Juan Pablo Varsky, Rubén Capria. El encuentro del que habla es del 6 a 4 de Racing a Boca en la Bombonera. Ese día, el habilidoso enganche metió tres goles y una asistencia, demostrando una de las mejores pegadas de la historia del fútbol argentino. Encuentro en el que Diego Armando Maradona, quien años después iba a elogiar a Domínguez, siendo este un pibe, la rompió. Pero lo de Capria fue para volver a ver el partido 29 años después. Benjamín también jugó su mejor partido, pero hay más. Y aunque sabe que lo que se viene es mejor, disfruta del momento, con los pies en la cancha. “Mi cabeza está en Gimnasia, sinceramente yo me debo al club y a mis compañeros, brindándoles respeto. Yo estoy acá y mi cabeza está acá”, respondió cuando le preguntaron por el interés de Talleres de Córdoba. Y agregó: “Fue el año pasado, pero no se dio, y estamos acá, contentos de estar en el club que me vio crecer”, cuando lo consultaron por Racing.

El sábado pasado jugó frente al club que lo buscó el año anterior. Observado por el equipo que se desprendió de su figura, que juega en su puesto, Ramón Sosa, al Nottingham Forest, de la Premier League, justo en la semana, quizás, más importante de su historia por su cruce de octavos de final de Copa Libertadores contra River. Benjamín Domínguez va a jugar contra los de Núñez, pero en La Plata, y con su Gimnasia. Porque es aquí y ahora.

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