ROMPIENDO LAS NORMAS
En los últimos 25 años, existe un patrón en los delanteros centros de Racing que hicieron historia. Diego Milito, Lisandro López y Lautaro Martínez comparten características únicas. Todos ellos surgieron de las inferiores del club, jugaron en Europa y en la Selección Argentina. También fueron campeones en su regreso a Avellaneda, salvo Lautaro, que todavía lo hace en el viejo continente. Ninguna de estas experiencias había tenido Adrián Emmanuel Martínez antes de llegar a la Academia.
En 2015, cuando Lautaro Martínez debutó en la Primera División del fútbol argentino con 18 años, el otro Martínez hacía lo mismo, pero con 23. Misma edad que tenían Lisandro en el Porto de Portugal, y en 2002 Milito al debutar en la Selección dirigida por Marcelo Bielsa. Adrián lo hizo sin experiencia previa, sin sueldo y en la cuarta categoría nacional. Defensores Unidos de Zárate fue su primer club. En la última temporada que disputó en la C, Adrián metió 21 goles en 42 partidos. Esto colocó los reflectores sobre él, y Atlanta lo fichó para que jugara en la siguiente división, la B Metropolitana. En el Bohemio, su promedio de gol fue similar al del último torneo en el CADU: quince goles en treinta y cuatro partidos. Un solo campeonato jugó en Villa Crespo, de ahí a Paraguay.
Sol de América, uno de los ocho campeones que tiene el campeonato local, con dos conquistas, lo contrató. En su primer y único torneo marcó 12 tantos en 17 encuentros, una cifra poco habitual en Sudamérica. En 2019, Libertad, con 25 títulos en Paraguay, adquirió su pase. Adri, como le gusta que le digan, a sus 26 años disputó su primera Copa Libertadores. De esa edición fue campeón Flamengo, con el goleador del certamen, Gabriel Barbosa, con nueve goles. Detrás del brasileño, con seis tantos, secundaron Gustavo Scarpa, del Palmeiras, Marco Ruben, de Athletico Paranaense, y Adrián Martínez, de Libertad.
Luego de eso, llegó la meseta que todo futbolista suele tener, pero a más temprana edad. Su promedio de gol por partido bajó considerablemente. Aun así, fue contratado por Cerro Porteño, 34 veces campeón del fútbol paraguayo. En el Azulgrana jugó solo diez partidos y no metió goles. Brasil fue su siguiente destino. En Coritiba estuvo una temporada, donde volvió al gol, pero de forma escasa: cuatro en veinticuatro partidos.
A sus treinta años, llegó a la Primera División de Argentina. Instituto de Córdoba fue el lugar para que Adrián vuelva a ser goleador. Por poco no promedió un gol cada dos partidos. Sus 18 goles en 42 encuentros hicieron que su historia de vida se conociera en casi todo el país. Si quedaba algún futbolero sin enterarse, su pase a Racing lo terminó de informar. Pero, ¿por qué Gustavo Costas se fijó en él? Un jugador que debutó a los 23, que no jugó en grandes ligas, que su experiencia es en gran parte en el ascenso y que no fue citado a la Selección. Y, para colmo, la edad, 31 años.
Desde 2022 a esta parte, Racing se reforzó con 39 jugadores. Seis de ellos fueron regresos al fútbol argentino, con pasado en la selección y/o por Europa. Otros veinte menores de 25, y dos arqueros jóvenes. 28 de 39 con características especiales: jóvenes que le podían dar buenos rendimientos al club, y con capacidad de venta, y experimentados de roce internacional. En ninguna de estas categorías entraba Adrián Martínez.
En el último año debutaron como profesionales en Primera Leandro Olima, de Atlético Tucumán; Matías Acevedo, de Racing; y Franco Mastantuono, de River. Todos con 16 años. También lo hicieron Lautaro Cardozo, de Banfield; y Federico Aguirre, de Boca, a préstamo en Barracas Central, ambos con 22 años. Salvo los casos de Deportivo Riestra, con Mateo Apolonio de 14 e Iván Buhajeruk de 24, la mayoría de los debut en el fútbol argentino se dan entre los 16 y los 22 años, lo que da un promedio de 19 años. Por encima de estas edades se encontraba el actual nueve de Racing en su presentación en la C, en un punto de despegue muy cercano a los 25 años, una edad crucial para saber si un jugador será requerido por el mercado europeo.
La Selección Argentina utilizó 17 futbolistas en la final de la Copa del Mundo frente a Francia. 15 de ellos debutaron en el fútbol vernáculo, todos debajo de los 26 años al llegar a Europa. Y si tenemos en cuenta la edad de retiro, que suele ser entre los 35 y 36 años, aunque hay casos de mucha juventud, como también cercanos a los 40, esto nos da un promedio de 26/27 años donde el futbolista llega a la mitad de su carrera, con una madurez más acentuada que al inicio y un nivel físico superior al del final. En las grandes ligas europeas, el promedio de edad de los jugadores que la disputan es el siguiente: 26.8 en la Premier League, 27.5 en España, 26.9 en la Serie A italiana, 27 en la Bundesliga de Alemania y 26.3 en la Ligue 1 de Francia.
Adrián Martínez llegó a la Academia muy lejos de estos promedios, más cerca de la edad de retiro que la del debut usual. Con un poder de venta improbable, habiendo pasado supuestamente su mejor versión. Entonces, ¿por qué Racing lo contrata? Al final de la historia, el equipo de Avellaneda, con un gol de Martínez en la final ante Cruzeiro, salió campeón de un torneo internacional, la Sudamericana, después de 36 años. Sus compañeros hicieron mejor jugador al delantero, y él hizo mejores a ellos. Pero también es cierto que Adrián Martínez tiene una capacidad extraordinaria para el gol. En 2024 fue el futbolista argentino que más goles metió en todo el mundo. Arriba de Lionel Messi, con 29, y de Lautaro Martínez, con 28, Maravilla, como no le gusta que lo nombren, hizo 30 tantos en 49 partidos. Este 2025 sumó tres más en la misma cantidad de encuentros.
Del total que tiene en Racing, dos fueron de penal, otros cinco de cabeza, y el resto con ambas piernas. Ahí comienzan las particularidades. Adrián es zurdo, y metió 19 con la pierna izquierda, los otros nueve los hizo con la derecha. Esto demuestra una aptitud para saber modificar situaciones no tan favorables. Una habilitación a su pierna inhábil debería ser un impedimento, pero para el hombre nacido en Campana no lo es. Además, para reforzar el argumento, de los 26 goles que anotó con pelota en movimiento, sin contar los de cabeza, trece los hizo a dos toques. Se posiciona y gol. Se saca un rival y gol. Controla y gol. Muchas veces se elogia a los delanteros por definir a un toque, Martínez lo hizo diez veces con la camiseta blanca y celeste. Pero esto es distinto, con la situación desfavorable, él la transforma en gol.
Hablemos de los tantos de este campeonato. Contra Barracas Central, pase de Santiago Sosa. La pelota viene alta, entonces el nueve comienza a realizar pasos hacia atrás. La puede bajar con el muslo. La foto antes de patear es imposible que termine en gol: defensores tapando el arco y el arquero dejando un resquicio. Ahí entró. En la siguiente fecha, en el segundo partido, puso el uno a cero. La jugada fue parecida, pero esta vez tenía más ángulo de remate, aunque la pelota le había quedado para la derecha. No fue un impedimento. Fue gol. La capacidad que tiene Maravilla Martínez para alterar una jugada aislada y construir una jugada de peligro es sorprendente. Al igual que su carrera. En otro contexto, con inferiores realizadas, con un debut en Primera División a una edad temprana, hoy hablaríamos de un jugador con presente en Europa y en la Selección. Por eso maravilla su historia. Hizo lo que pudo con lo que tenía, y eso no tiene límites. Incluso para seguir rompiendo las normas.
