Skip links

ENCONTRARSE

En plena pandemia de 2020, Agustín Bouzat impulsó, en Bahía Blanca, su ciudad natal, una colecta para ayudar a los que más lo necesitaban. “No es una buena situación para todos y creo que todos los que estamos un poco mejor tenemos hasta la obligación de ayudar al de al lado”, contó en época del COVID-19. La misma se llamó “Liniers Solidario”, el club en el que también jugó Lautaro Martínez. El Chiqui lo hizo desde los cuatro años, hasta que debutó en primera con tan solo 16 años y tres meses. En la institución lo comparaban con Ezequiel Miralles, actual vicepresidente, quien debutó y se retiró en Liniers. Pero Agustín, aunque eventualmente jugaba de nueve, era un clásico conductor. A sus 17 años, Boca se lo llevó para que formara parte de sus inferiores. Extremó zurdo, abierto por derecha, posición en la que comenzó jugando Lionel Messi en Barcelona. El Xeneize lo cedió a Defensa y Justicia, y en el Halcón debutó en la primera división del fútbol argentino. Ariel Holan fue su primer entrenador. Cuatro defensores, tres mediocampistas, dos extremos y un punta. El delantero izquierdo era Bouzat. En su primer encuentro, frente a Unión, convirtió. Nueve meses más tarde llegó Sebastián Beccacece y su lugar en la cancha cambió. Dos delanteros. La apertura llegaba desde los laterales. Agustín formaba dupla de punta. En algunas ocasiones también lo hacía como lateral en una línea de cinco defensores o mediocampistas.

En 2017 volvió a Boca, con mucho aprendizaje. Jugó tres partidos. Once minutos contra Vélez, donde entró por Edwin Cardona, en la izquierda. Menos de media hora con Racing y nueve minutos frente a Arsenal, ingresando por Guido Vadalá, quien estaba jugando como delantero centro. 49 minutos en cancha y otra vez afuera del club de la Ribera. Destino Liniers, pero al barrio, y para jugar en Vélez. Gabriel Heinze fue quien lo recibió. Lucas Robertone, Santiago Cáseres y Nicolás Domínguez en el medio. Por izquierda, Matías Vargas y por derecha, él. Pasando los partidos, la línea de cuatro mutó a cinco o tres, según el momento, y Bouzat empezó a hacer las veces de carrilero. De esta forma, fue que contra River, de visitante en 2019, el zurdo terminó jugando de lateral derecho, y desde esa posición rechazó una pelota para habilitar a Nicolás Domínguez en el 1-0.

Todos los partidos que Agustín jugó ese año los hizo como titular. Diferente fue en 2020. Ya con Mauricio Pellegrino en el banco, el Chiqui solo completó dos encuentros. Estuvo en 17 de los 26 posibles, en ellos fue titular tan solo en seis y completó los mencionados dos. Luego llegó Julio Vaccari, y más tarde Alexander Medina; con ellos también jugó poco, y en ambas fue extremo por derecha o izquierda. Colo Colo lo vino a buscar a mediados de 2022 y a Chile se fue. Ahí se conoció con Gustavo Quinteros. El entrenador, que jugó para la selección boliviana, lo pensó como extremo, tanto por derecha como por izquierda. Con Pablo Solari o Nicolás Oroz por un lado, y Agustín por el otro. Pero las ausencias, como la de Erick Wiemberg, hicieron que termine siendo lateral izquierdo. “Agustín Bouzat es un chico muy aplicado tácticamente y no tengo dudas de que lo seguirá haciendo aún mejor. Ha ocupado distintas posiciones, y ahora está jugando como un volante o un lateral cuando tiene que hacerlo”, señalaba Gustavo Quinteros dirigiendo al Cacique. Es decir, esa inteligencia mencionada por el entrenador tiene que ver con lo aprendido para llegar a realizar esa función, pero también con la capacidad para poder resolverla. Algo así como experiencia y aptitud.

Por lo hecho, es que Gustavo Quinteros llegó a Vélez, y por eso también es que Agustín Bouzat volvió. Y por todo lo anterior, hoy es el centrocampista del equipo junto con Christian Ordoñez. Porque se fue nutriendo de todos los puestos, y en este presente se para en el medio y con su experiencia le da una mano a sus compañeros. Si el lateral izquierdo, Elías Gómez, pasa al ataque, él lo cubre. Incluso si el central Valentín Gómez toma la lanza, Agustín lo releva. También genera espacios en ataque, ocasionando un problema para el rival cuando él llega a la banda. Bouzat se para en el medio y cumple durante el partido las tareas que fue aprendiendo en las diferentes posiciones que le tocó desarrollar. El centro del campo es el lugar desde donde parte, desde ahí todo es posible. Pero para poder desenvolverse en las variadas ocupaciones, un futbolista debe poder cumplir requisitos. Las estadísticas no son indispensables, pero sí una herramienta más para los que intervienen en el fútbol. Estas, bien utilizadas, pueden exhibir cómo se comporta un jugador desarrollando una tarea. Pero Bouzat no lidera los rankings de métricas de su equipo. Sin embargo, tampoco se encuentra en los valores más bajos. Por ejemplo, no es el que más cantidad de pases promedia por partido, pero se encuentra detrás de Claudio Aquino y Valentín Gómez. Es el cuarto con más balones tocados. El tercero en duelos ganados. Está entre los cuatro que más centros ejecutan. Después de los ofensivos y Elías Gómez, es el que más faltas recibió, sexto en la tabla. Estas métricas nos muestran que, en promedio, es un jugador más que completo. Agustín, sin ser líder en ellas, nunca se aleja de los primeros puestos. Pero si hablamos de estadísticas, hay una que no falla, y es en el tiempo de juego. Junto a Braian Romero, es el jugador de campo con más minutos jugados en la Liga Profesional en Vélez. Por las funciones que cumple, el bahiense no puede faltar en el equipo. Es que desde la mitad de cancha maneja todo. Parece que encontró su lugar, y no solo hablamos de puestos.

Leave a comment