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RUFINA TIENE QUE SABER

En la semana de su cena de egresados, Tomás Marchiori quedó preseleccionado en una prueba realizada por Vélez Sarsfield en Mendoza. El captador le dijo que debía presentarse la semana siguiente en Buenos Aires. “Somos muy familieros, era un desafío”, comenta hoy el arquero. Estuvo en el club en la semana que jugó de local con Boca Juniors, en el campeonato logrado en 2012. Pero en Gimnasia y Esgrima de Mendoza no le dieron el pase. Ahí debutó a los 18 años. Logró tres ascensos, el último como titular. En el mismo, recibió tan solo cinco goles en quince partidos. Previo a eso, había tenido una gran actuación en la Copa Argentina 2016/17, donde su equipo dejó eliminado a Quilmes y a Talleres, ambos por penales, y Tomás fue figura. En octavos de final fue eliminado por River Plate en la tanda de penales. En los tres encuentros, recibió solo dos goles. Sus rendimientos hicieron que muchos equipos se fijen en él, uno de ellos Atlético Tucumán.

Marchiori quería jugar en primera, pero debía hablar primero con su novia. “Llevábamos siete meses conviviendo, y nos vinimos solos”, cuenta el mendocino. “Era la primera vez que salíamos, nos conocemos desde el colegio, si estamos bien es gracias a ella, entre los dos nos apoyamos, nos acompañamos”. Llegaron en plena pandemia, estuvo siete meses sin entrenar. Con el regreso del fútbol, Cristian Lucchetti volvió a la titularidad, y con ella se quedó hasta fines de 2021. El 22 lo arrancó atajando Tomás, pero luego fue Nicolás Campisi quien se quedó con el puesto. Recién a comienzos de 2023 pudo jugar más de dos partidos seguidos. No hubo un minuto del año en que Atlético Tucumán saliera a la cancha y Tomás Marchiori no se encontrara en el arco. Por la fecha 21 de la Liga Profesional, los tucumanos sufrieron una goleada en contra. Sarmiento los superó por cuatro a uno. Solo en los últimos siete minutos, Marchiori pudo mantener el cero en su arco. Esos, sumados a la totalidad de los partidos siguientes, con Unión, Huracán, Gimnasia de la Plata, Newell’s, Independiente, Central Córdoba, Rosario Central, Instituto y 33 minutos con Argentinos Juniors, hicieron que el arquero se quede con el récord de Carlos Lampe, de 590 minutos sin recibir goles en el arco de Atlético. Los 761 del nacido en Godoy Cruz no pudieron alcanzar los 777 de Genaro Sica, para convertirse en el arquero de Atlético Tucumán con más tiempo sin recibir goles.

Dos partidos más tarde, contra River, en el Monumental, el arquero sensación del campeonato mantuvo el arco en cero hasta el minuto 94. Luego de la derrota, tuvo una discusión con Miguel Borja. “Sinceramente no le gustó —cuenta Tomás sobre Guadalupe—, ella sabe que no soy así, me habló y me trató de tranquilizar”. El delantero le recriminaba que había hecho tiempo en el partido. El colombiano no le creía como si lo hace su madre. “Mi mamá no entiende nada, cuando estoy tirado en el suelo empieza a gritar porque tiene miedo que llamen a la ambulancia, de que esté lastimado, es muy graciosa”, cuenta el arquero con una sonrisa. “Un día —estira la respuesta— gritó un gol del rival, porque se confundió las camisetas”. Pero todos los recuerdos que Tomás tiene de lo que los padres hicieron por él son imborrables. Tomás piensa que atravesar este momento, tener este presente, es devolverles el esfuerzo que hicieron. “Mi familia es todo, son los que siempre estuvieron y siempre van a estar cuando las cosas no salgan”. Pero las cosas salieron. Iniciado el 2024, llegó a Vélez por una cifra cercana a los 1,2 millones de dólares.

En Liniers, al igual que en Tucumán, jugó todos los minutos de todos los encuentros. Llegó y se hizo dueño del arco. En el cuarto partido recibieron un cachetazo frente a River. Fue un cinco a cero. Podría haber sido más si no estaba Marchiori. La crítica fue exagerada. Pese a esto, en siete de los catorce partidos del grupo pudo mantener su arco en cero. Esta estadística lo colocó como uno de los tres arqueros con más vallas invictas del grupo, con Franco Petroli y Matías Mansilla, de Godoy Cruz y Estudiantes, con ocho ambos. Además, después de River, Independiente y Huracán, quien menos goles recibió en el grupo, 13 en 14. El 28 de abril Vélez le ganó a Argentinos en la semifinal por penales, y Tomás Marchiori fue figura. En la tribuna, en la tanda desde el punto penal, se encontraba Guadalupe, embarazada, emocionada, festejando, recordando el camino. Ahora ambos le van a poder contar a su hija Rufina muchas cosas.


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